RENACER, RESISTIR, RESPIRAR, CRECER.

Como empezar a describir estos últimos meses; solo siete meses y parece que llevase sumergida en esta vorágine años; cúmulo de sentimientos, sensaciones que se te van de las manos, me refiero que tu mente va más alla y comienza a pensar a visualizar, vamos a denoinarlo así, pero en realidad todo se unifica en una sola palabra MIEDO.
Os estareís preguntando de qué estoy hablando, a que me refiero.
Estoy hablando del temido diagnóstico, al cual nadie está preparado para oir, sí, me refiero a esa palabra maldita, la que entraña, que de repente, todo el mundo no te vea como la persona que en realidad eres, que te miren con pena, con lástima, como si de repente ya no puedes hacer cosas normales, si no que te tienes que resignar.
Estoy hablando del CANCER, una pequeña palabra, pero enorme significado que engloba. Sí tengo CANCER, me lo diagnosticaron el 30 de Julio exactamente a las 19:15 pm, como es la mente, que guarda imágenes y sentimientos detallados de un momento de tu vida; puede llegar a asustar… En ese momento que te dicen cancer, tu mente va a mil por hora y lo único que piensas: me voy a morir, mi hijo, mi pareja, por qué… Y en ese momento después te falta el aire y necesitas que el viento te lleve lejos, que todo haya sido una pesadilla en la que en cualquier segundo te vas a despertar.
Estas en una nube, tu mente está rodeada de una niebla, que no te deja pensar, ni respirar, estas en shock, tu cuerpo se queda sin fuerzas… Y a mi lado mi amor incondicional, él haciéndose el fuerte y al ver a tu hijo te derrumbas más y más, intentándo que él no lo note.
Y es en casa, cuando intentas coger las riendas de tus pensamientos, de tu mente y empiezas el camino de comunicarlo a tu familia, a tus amigos… Y comienzas a tomar decisiones, en mi caso fué llamar a una de las personas amarillas que me han llevado de la mano en todo este proceso y lo siguen haciendo. Desde el primer momento me prometieron que no me iban a soltar y ahí están las dos hermanas, que me están salvando la vida, ya os contaré porque las llamo mis personas amarillas.
Y al día siguiente, te adentrás en la vorágine de consultas y más pruebas y diagnósticos. Y me dicen que mi tumor es pequelis , pero es un tipo complicado, pequeño pero jodido. Y ahí otra vez se te nubla la mente y caes otra vez, pero por suerte rodeada de mi amor y de mis personas amarillas, que te ayudan a levantarte y a empezar a asimilar.
Y a partir de ahí es cuando tomo una decisión, y le digo a mi amor: «tenemos esta semana para llorar, gritar, maldecir, enfadarse, romper cosas, estallar…» pero a partir de esa semana solo hay una opción y es ir hacia delante , positivos, paso a paso y no permitir que nuestra vida gire entorno del cancer, sino que forme parte de nuestra vida, normalizarlo.